Recuerdo súbito
Aunque lo bello se va borrando de las bahías de mi infancia, siempre quedará esa fotografía, como una manifestación y un acto memorial que nos da certeza de algo, quizá olvidado. Por Julián Rincón @julianrincon
Recuerdo súbito


Por: Julián Rincón


Esto no es fantasía, sino la descripción exacta de una vieja foto que conserva la abuela en un estante de su casa. Me entretengo observándola. Esta imagen puede parecer un hecho banal. Pero ese momento no existiría tal como lo encuentro representado.


Entonces escucho el click del obturador y me encuentro viviendo la sensación de la eternidad. Un sentimiento de algo que no tiene límites ni barreras. * Comunicador Social-Periodista de la Universidad Externado de Colombia. Premio CPB a mejor tesis 2005 por su trabajo “Bojayá entre el miedo y los medios”. Columnista invitado.


Uno a uno los invitados iban llegando. Ese 3 de Junio de 1945 mi abuelo cumplía 27 años. Durante toda la tarde había llovido. La lluvia densa, pesada, producía entre el follaje de los árboles una sonoridad profunda y pastosa.


Gracias a esta imagen logro acceder a la realidad de ese encuentro. Naufrago entre la dicotomía del daguerrotipo y la maraña de pixeles con colores virtuales.


El señor Miguel Castellanos, fotógrafo de profesión, llega a la casa de mi familia con la parafernalia de los equipos de la época y dispuesto a retratar el momento de encuentro de mis abuelos con un grupo de amigos, para compartir un delicioso banquete entre charlas acerca de las infidencias de los paisanos y la música de tiples y bandolas.


Aunque lo bello se va borrando de las bahías de mi infancia, siempre quedará esa fotografía, como una manifestación y un acto memorial que nos da certeza de algo, quizá olvidado.


Este encuentro el abuelo lo quiso dejar para la posteridad. Las cámaras no salían desbordantes de los bolsillos, metidas en cómodas cajitas oscuras, ni aparatos que además de fotografiar funcionarán para hacer llamadas.


Podríamos decir que aquí hubo un mar hace millones de años. El hombre lo ignorará, más la fotografía se acordará. Será el fósil del mañana. Descúbrela, pártela y encontrarás un recuerdo estampado, un vestigio fotoquímico.


Allí en la reproducción se vislumbra la risa, tristeza y los proyectos. Y entre los dedos y la retina solo habrá tiempo. Entre el pelo oscuro del abuelo están los sueños. Todo allí sigue viviendo, sigue palpitando… Ignorando mi ausencia.